obsolescencia percibida

La obsolescencia percibida es definida como aquella necesidad que concibe el consumidor o comprador por su propio deseo, por querer estar con lo más actual. Se percibe mayormente en aquellos compradores que han adquirido un producto y al poco tiempo de hacerlo la misma marca publica el mismo producto pero con unas ligeras modificaciones, ya sea en el esquema o en el color y su dueño no puede resistir más y toma la decisión de comprarse este último, derrochando dinero infundadamente. Seguro existen millones de casos similares en la sociedad consumista de hoy en día y que más de uno que lee este artículo lo ha sufrido o lo está sufriendo. Este tipo de obsolescencia es muy habitual en la industria de la moda y los accesorios, es una costumbre ver una temporada que están de moda los colores oscuros, a la siguiente lo están los claros, esto normalmente motiva al consumidor a cambiar su ropa existente, la cual probablemente está en mejor estado o con tela de excelente calidad.

La diferencia más notable entre la obsolescencia programada y la percibida es que la primera se le considera como un intento premeditado por parte de las compañías para elaborar productos que se tornan obsoletos luego de pasar un cierto período de tiempo estipulado. Por su parte, la obsolescencia percibida se conforma de experimentos intencionales por las empresas para infundir en la clientela el deseo insaciable de adquirir continuamente cada uno de los nuevos productos para mantenerse al día sobre las últimas tendencias o lo que consideran más actuales. Ambas formas son un tipo de obsolescencia, donde la primera acata razones con miradas técnicas y la segunda posee un mecanismo social más pronunciado.

Es en este punto de la economía, donde todos nosotros como clientelas debemos ansiar ejercer un consumo solidario y desgarrar esta espiral de consumo indetenible en la que podemos incluso emplear recursos, no solo financieros, en obtener cosas que ciertamente no solicitamos. El problema que surge de fondo es que podemos llegar a influenciar de alguna u otra manera sobre el modelo que codiciamos y que más nos favorece. Es aplicando este razonamiento que se impone la compra pensativa, no impulsiva, y que este acto sea libre y en cierta forma no una obligación. Es por ello que se puede olvidar que las cosas pueden ser reparadas, pueden ser compartidas y también se puede obviar su adquisición. La industria del consumo nos hará creer que oprimir nuestra regularidad de compra dañará de alguna manera el empleo de otras personas y destrozará la cadena que siempre termina en sus propios bolsillos.

Lo que verdaderamente necesitamos es una compra perspicaz y no un volumen indefectible que puede incluso afectar el medio ambiente. Las opciones que se relacionan a la economía eco-amigable están a nuestro alcance, además de que pueden ser buenas alternativas a gran cantidad de los productos que se consumen en el presente. Así mismo ayudaríamos a la creación de empleo en este tipo de actividades, algunas de ellas nuevas y otras que han quedado en el olvido.

1 COMENTARIO

  1. Morfeo

    La obsolescencia programada no es una causa de conflicto ecológico, en realidad la causa radica en la falta de criterio interno, y que esto deriva en un consumismo compulsivo. Cuando tengamos el deseo y conocimiento de dónde hallar la paz, entonces este mundo y su sistema retornará de donde vino, a la nada, y nosotros al Ser.

DÉJANOS TUS COMENTARIOS

Please enter your comment!
Please enter your name here