Cómo funciona el sistema de reparto vs pensiones privadas

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fondo de pensiones

En los sistemas de reparto, el estado se apropia de una porción del sueldo de los trabajadores activos y los traspasa inmediatamente a los jubilados en forma de pensiones. Así cuando los países son jóvenes, la población trabajadora activa es abundante y las cotizaciones son suficientes para pagar las pensiones de los jubilados. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, los países crecen y la población va envejeciendo -países europeos-, habiendo cada vez hay menos personas trabajando en proporción a los jubilados, por lo que los recursos se hacen escasos.

Entonces, los países con sistema de reparto se enfrentan a un gran problema: las necesidades aumentan pero los ingresos no son suficientes, por lo tanto, el dinero no rinde.

¿Qué es realmente el sistema de reparto?

Existen dos opciones: La primera consiste en que el estado se apropie de una parte mayor del sueldo de los trabajadores, y además, baje la cantidad de dinero que reparte como pensiones. Sin embargo, esto no sería suficiente como ha quedado demostrado con la crisis en algunos países europeos. Se tendría que subir a más del 30% o 40% la cotización, y de todas formas no alcanzaría para tener mejores pensiones. La segunda opción es que se mantengan las cotizaciones y las pensiones. Sin embargo, como ya explicamos, el dinero no alcanzaría y por lo tanto, el estado tiene que salir a buscar recursos sobre endeudando al país con peligro de llevarlo a la quiebra.

Ante estas dos opciones, ¿Cuál tienden a elegir los políticos?. La primera, es decir, subir las cotizaciones y que la gente reciba menores sueldos, y a la vez bajar las pensiones. La segunda, sería endeudar al país, dado que a los políticos les interesa el poder, por lo que necesitan votos para seguir usufructuando del sistema, siendo los pensionados (cada vez más numerosos) quienes votarían por esta opción, pero aniquilarían a las nuevas generaciones como ocurrió en Grecia y España.

Entonces, un sistema de reparto funciona del mismo modo que las famosas estafas piramidales que sólo benefician a los primeros inversionistas y gobierno actual en perjuicio de todos los siguiente. Explicado esto, la primera generación de jubilados sería la única en recibir regalías, mientras que las siguientes endeudarían al país hasta explotar en una quiebra nacional del estado en perjuicio de las nuevas generaciones.

Principales problemas de los sistemas de reparto

Otorgan un poder discrecional a los políticos para disponer de estos recursos como mejor les convenga a sus intereses, por ejemplo, pensiones vitalicias por sólo haber trabajado 3 o más años en alguna representación electoral (alcaldes, diputados, senadores, ministros, secretarios, presidentes).

Exige una cantidad mínima de años o semanas cotizadas para los trabajadores que puedan recibir una pensión. Por ejemplo, si un trabajador necesita 500 semanas cotizadas y su edad de jubilación ha llegado a las 495 semanas y es despedido, no tendría acceso al sistema de reparto.

¿Qué es realmente la capitalización individual?

En un sistema de capitalización individual, los trabajadores al igual que el sistema de reparto, cotizan parte de su sueldo, pero en vez de entregárselo al estado, lo depositan en sus cuentas personales. Estos fondos son de propiedad de los trabajadores que confían en alguna entidad financiera para invertir, y nadie se los puede quitar.

Quienes administran esta capitalización individual son entidades externas, como por ejemplo: bancos, financieras y sistemas de ahorros; todos bajo la supervisión del gobierno para hacer crecer los ahorros y que no se generen pérdidas para el trabajador. Esto puede llegar incluso a triplicar las arcas y tener un gran contraste con el sistema de reparto. Así cuando llegue la edad de jubilación, cada trabajador tendrá ahorros guardados que podrán utilizar de manera proporcional, completa o heredar verticalmente, sin importar las semanas cotizadas.

Principales problemas de la capitalización individual

No todos los trabajadores cotizan un mismo ingreso, por lo tanto, los montos a su sistema de ahorro será proporcional a lo que gana. Si bien, el empleado puede ahorrar por sobre el mínimo exigido, el 95% no lo hace y como el costo de la vida sube año tras año, la pensión a recibir será equitativa a un sueldo mínimo.

Existen muchas lagunas en temas de transparencia, ya que el trabajador desconoce si realmente la utilidad de su inversión es la que la entidad dice tener, y esto genera desconfianza.

Dependiendo del contrato, se puede traspasar los fondos a otra entidad antes del tiempo acordado para comenzar a utilizar el ahorro. Esto puede convenir en la rentabilidad pero con las penalizaciones el efecto puede ser neutral.

Puede existir colusión entre las entidades que administran la capitalización individual, esto quiere decir que si perciben una migración constante y masiva, todas las entidades declaren pérdidas o casi nula ganancia para no verse afectados.

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